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La primera vez que me golpearon el corazĂłn

Iba a segundo grado y mis dĂ­as eran bastante iguales. El ritmo macro estaba definido por el horario escolar. Iba a la mañana y, por lo tanto, pasaba las primeras cuatro horas del dĂ­a en la escuela y despuĂ©s tenĂ­a la tarde libre para ir mis actividades y pasar tiempo con mis amigas. Y con mi perro, claro. Levantarme a las 7 am para entrar a las 8 am creo que no era un gran problema para mi. Era bastante estructurada. La noche anterior, si me acordaba, dejaba todo preparado, hasta quĂ© colita de pelo iba a usar.   Todos los dĂ­as repetĂ­a la misma rutina: me despertaba, me cambiaba (si hacĂ­a mucho frĂ­o jugaba pijama abajo) y bajaba el ascensor para encontrarme una de las escenas más nĂ­tidas que tengo: mi papá haciendo el mate cocido y escuchando un cd de Luis Miguel. Él nos preparaba el desayuno a mi hermana y a mi. Para esa hora, mi mamá seguramente ya estaba en su oficina, por lo que la veĂ­a despuĂ©s en la hora del almuerzo.  Era un poco hartante debo reconocer apenas bajar y...